
Tras el primer mes de seguimiento, las cámaras instaladas en ocho colmenares del territorio comienzan a ofrecer una imagen reveladora de la actividad faunística asociada a estos espacios.
Los resultados confirman que los accesos a los colmenares funcionan como auténticos corredores de paso, utilizados por numerosas especies de fauna, tanto herbívoros como carnívoros de distintos tamaños. Este uso se ha intensificado especialmente tras los episodios de nevadas, que condicionan los desplazamientos y concentran la actividad en zonas más accesibles.
Entre las especies detectadas se encuentran jabalíes (Sus scrofa), corzos (Capreolus capreolus), martas (Martes martes), tejones (Meles meles), gatos monteses (Felis silvestris) y zorros (Vulpes vulpes). Destaca también la presencia de un lobo solitario (Canis lupus), cuyo estado físico ha llamado la atención: presenta cojera en una pata trasera y una delgadez evidente, aunque no muestra signos compatibles con sarna.
En el interior de los colmenares, sin embargo, la actividad registrada ha sido mucho más limitada. Las cámaras de vigilancia únicamente han detectado la presencia de dos martas, una liebre y pequeños paseriformes, como herrerillos y carboneros garrapinos, alimentándose en las piqueras a partir de restos de abejas muertas. No se han observado, por el momento, interacciones significativas con las colmenas ni intentos de acceso por parte de grandes mamíferos.
Hasta la fecha, no se han registrado contactos con oso pardo, aunque el seguimiento continuará durante los próximos tres meses, por lo que no se descartan nuevas detecciones. En este sentido, cabe contextualizar que en las últimas semanas se han producido algunos encuentros de osos en el entorno cercano de los pueblos, generando cierta preocupación.
Desde la RBVOyL se invita a la calma. Se trata de una situación excepcional, probablemente relacionada con la escasez de recursos naturales en el monte. Este año no ha habido producción de bellota, uno de los principales alimentos que la especie utiliza en otoño para acumular reservas, y a ello se suma el impacto de los incendios del pasado verano, que han reducido la disponibilidad de hábitat y alimento. En este contexto, algunos ejemplares, principalmente juveniles, pueden aproximarse más a los núcleos habitados en busca de recursos alternativos, como frutales.
Todo apunta a que esta situación será temporal y que, a medida que cambien las condiciones, la dinámica volverá a la normalidad. Mientras tanto, el seguimiento en curso permitirá seguir aportando información clave para comprender mejor estos movimientos y contribuir a una convivencia informada entre la fauna silvestre y las actividades humanas en el territorio.





Este proyecto se realiza con el apoyo financiero de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en el marco de la Iniciativa Humanidad – Fauna Silvestre #InitiativeHommeFauneSauvage.