
En los últimos meses, desde la RBVOyL, hemos estado trabajando junto a Pablo, de Fab Lab León, en el desarrollo de un sistema que permita monitorizar en tiempo real el estado de los cercados eléctricos en los colmenares del territorio.
Fab Lab León forma parte de la red internacional de laboratorios de fabricación digital (Fab Labs), espacios abiertos donde personas con perfiles muy diversos —ingenieros, diseñadores, técnicos o los llamados makers— colaboran para diseñar y prototipar soluciones a problemas reales mediante herramientas tecnológicas accesibles. Este enfoque, basado en la experimentación y la innovación abierta, encaja especialmente bien en contextos rurales, donde muchas veces es necesario adaptar la tecnología a condiciones muy específicas.
La idea de partida, originada a partir de la primera reunión del proyecto con los apicultores, es clara: poder enviar avisos directamente a los smartphones de los apicultores, aprovechando la red LoRa ya operativa en la RBVOyL, cuando un cercado deje de funcionar correctamente. Esto permitiría detectar incidencias sin necesidad de revisiones constantes en campo y actuar con rapidez ante cualquier problema, con el ahorro en viajes y daños que eso conlleva.
El pasado 25 de febrero, Pablo visitó el territorio y pudimos analizar sobre el terreno un cercado de Los Izanes, lo que permitió aterrizar la idea en condiciones reales y comprender mejor las limitaciones técnicas del sistema.
Uno de los primeros aprendizajes es que un pastor eléctrico no funciona como un sistema convencional. No emite corriente continua, sino pulsos de alta tensión separados aproximadamente un segundo entre sí . Esto implica que medir simplemente si “hay corriente” no es suficiente para saber si el cercado está funcionando correctamente.
De hecho, un cercado puede seguir emitiendo pulsos y, sin embargo, haber perdido su capacidad disuasoria. Esto ocurre, por ejemplo, cuando hay derivaciones a tierra por vegetación, contactos accidentales, aisladores defectuosos o daños provocados por animales. En estos casos, la señal sigue existiendo, pero su eficacia disminuye.
La idea inicial de medir directamente la corriente en la línea mediante sensores convencionales se descarta, ya que estos dispositivos no están preparados para trabajar con tensiones del orden de varios miles de voltios ni con señales impulsionales de estas características . Esto obliga a replantear completamente el enfoque.
Sin embargo, sí se han identificado algunas aproximaciones viables. Por un lado, la monitorización del sistema de alimentación, midiendo la tensión de la batería y el consumo del equipo, lo que permite detectar fallos básicos como desconexiones o pérdida de carga.
Por otro, la detección de los impulsos eléctricos sin intervenir directamente sobre la línea de alta tensión, mediante sistemas indirectos que permiten comprobar si el pastor está generando señal (por ejemplo, un sensor lumínico que detecte el pulso del led indicador del pastor).
El mayor reto aparece al intentar detectar fallos reales en el cercado, especialmente en situaciones donde se produce una rotura parcial del perímetro. En estos casos, el sistema puede seguir funcionando correctamente en el punto de origen, mientras que otras zonas quedan sin protección. Para abordar este problema, sería necesario incorporar mediciones en varios puntos del cercado o sistemas más complejos de monitorización distribuida, lo que incrementa notablemente la complejidad del diseño .
Todo ello pone de manifiesto que, aunque la idea es técnicamente abordable, la monitorización fiable de un cercado eléctrico en condiciones reales es un problema mucho más complejo de lo que puede parecer a priori.
A día de hoy, y tras este trabajo conjunto, se concluye que el desarrollo de un sistema robusto y operativo no es todavía viable en el corto plazo. No obstante, este proceso ha permitido identificar claramente los retos y las posibles líneas de trabajo.
Desde la RBVOyL seguiremos explorando soluciones en esta línea, convencidos de que la integración de tecnología, conocimiento local y colaboración con iniciativas como Fab Lab León será clave para avanzar hacia sistemas de protección más eficaces y adaptados al territorio.
Este proyecto se realiza con el apoyo financiero de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en el marco de la Iniciativa Humanidad – Fauna Silvestre #InitiativeHommeFauneSauvage.