
La pasada semana se instalaron dos cajas nido para cernícalos en el entorno de dos colmenares del territorio. Se trata de una medida sencilla, pero con un gran potencial, que busca favorecer la presencia de estas pequeñas rapaces y aprovechar su papel como aliadas naturales en el equilibrio de los ecosistemas agrarios.
El cernícalo es bien conocido por su capacidad para controlar poblaciones de pequeños roedores, especialmente el topillo, cuya proliferación puede generar importantes daños en sistemas agrícolas. Este tipo de control biológico, basado en favorecer a los depredadores naturales, constituye una alternativa eficaz y sostenible frente a otros métodos, reduciendo la necesidad de intervenciones externas y reforzando los procesos ecológicos propios del territorio.
Pero su papel no se limita a los roedores. Los cernícalos presentan una dieta variada en la que también tienen cabida insectos de cierto tamaño, lo que abre la puerta a su posible contribución en la regulación de algunas especies que afectan a la apicultura. Además, su propia presencia puede generar un efecto disuasorio sobre otras aves, como los abejarucos, que sí pueden ocasionar pérdidas en los colmenares al depredar sobre las abejas. Aunque en la RBVOyL su presencia es actualmente escasa, favorecer la presencia de rapaces puede contribuir a mantener estas interacciones bajo control.

En paralelo, y en un contexto de expansión de la avispa asiática en el territorio, este tipo de actuaciones se enmarcan dentro de una estrategia más amplia orientada a reforzar el papel de la fauna como reguladora natural, favoreciendo ecosistemas más equilibrados y resilientes.
La instalación de estas cajas no parte de cero. En años anteriores, desde la RBVOyL se viene trabajando en la colocación de cajas nido para cernícalos y autillos, con resultados muy positivos en términos de ocupación y éxito reproductivo. Esta experiencia previa refuerza la apuesta por seguir integrando este tipo de actuaciones dentro de las estrategias de gestión del territorio.
Con estas nuevas instalaciones, se continúa avanzando en una línea de trabajo que combina conocimiento ecológico, manejo del territorio y colaboración con los apicultores, poniendo en valor el papel de la fauna como parte activa en la conservación y en el desarrollo de actividades tradicionales como la apicultura.

Este proyecto se realiza con el apoyo financiero de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en el marco de la Iniciativa Humanidad – Fauna Silvestre #InitiativeHommeFauneSauvage.