
El pasado fin de semana, desde la Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna (RBVOyL), dimos un paso más en el estudio de la relación entre la fauna silvestre y la apicultura tradicional del territorio con la instalación de un nuevo sistema de seguimiento mediante cámaras.
En total, se colocaron 4 cámaras de fototrampeo y 4 cámaras de vigilancia distribuidas en distintos colmenares. El objetivo es profundizar en el conocimiento de qué especies están asociadas a estos espacios, cómo los utilizan y qué tipo de interacciones se producen en torno a ellos.
Inicialmente, la instalación estaba prevista en diferentes puntos del territorio. Sin embargo, las abundantes lluvias de los últimos meses han dejado muchos caminos en mal estado, dificultando el acceso a varios asentamientos. Por este motivo, se ha optado por reseleccionar colmenares en el entorno de Riello, priorizando aquellos accesibles y garantizando así la correcta instalación y seguimiento de los equipos.
En cuanto a los dispositivos, se han instalado tres cámaras de fototrampeo Suntekcam HC900 y una adicional del mismo modelo equipada con tarjeta SIM, lo que permite el envío de datos en tiempo real. Esta última ha sido complementada con una placa solar con batería, aumentando su autonomía y reduciendo la necesidad de mantenimiento en campo.
Por otro lado, se han colocado cuatro cámaras de vigilancia modelo Lemnoi 4G LTE, también con SIM incorporada, capaces de transmitir información en directo. Tanto las cámaras de fototrampeo como las de vigilancia cuentan con detector de movimiento y visión nocturna infrarroja, mientras que estas últimas incorporan además luz blanca, lo que amplía las posibilidades de observación en condiciones de baja luminosidad.
La metodología planteada distingue dos enfoques complementarios. Por un lado, las cámaras de fototrampeo se han instalado en colmenares protegidos con cercados, orientadas hacia los accesos, con el fin de identificar qué especies utilizan estos espacios como corredores o puntos de paso. Por otro, las cámaras de vigilancia se han ubicado en otros cuatro asentamientos, enfocando directamente al interior de los colmenares, para detectar qué animales consiguen atravesar los cercados y analizar posibles interacciones con las colmenas.
Este trabajo de monitorización se desarrollará durante los próximos cuatro meses, generando información clave para comprender mejor la dinámica entre la fauna y la actividad apícola en el territorio. Un conocimiento necesario para seguir avanzando hacia modelos de convivencia más informados y adaptados a la realidad de Omaña y Luna.
Este proyecto se realiza con el apoyo financiero de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en el marco de la Iniciativa Humanidad – Fauna Silvestre #InitiativeHommeFauneSauvage.