
Ayer, 17 de diciembre, la RBVOyL acogió en el Ayuntamiento de Riello la jornada final del proyecto Somos Agua II, un encuentro concebido como espacio de cierre, reflexión colectiva y celebración tras tres años y medio de trabajo en torno a la bioeconomía, la adaptación al cambio climático y la recuperación de saberes ligados al territorio.
La jornada reunió a participantes del proyecto: la Universidad de León y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) como entidades colaboradoras, agentes locales y equipos técnicos, que compartieron no solo los resultados alcanzados, sino también aprendizajes, miradas y vínculos construidos a lo largo del proceso.
La mañana comenzó con un bloque de presentaciones en el que las personas responsables de las distintas acciones del Somos Agua II expusieron los principales resultados del proyecto, mostrando cómo la investigación aplicada, la monitorización ambiental, el trabajo con la Marca RBVOyL y los procesos participativos han permitido generar conocimiento útil para el territorio.
Este espacio sirvió también para el intercambio y el debate, poniendo en común retos, oportunidades y posibles líneas de continuidad, y evidenciando la importancia de abordar la adaptación al cambio climático desde una mirada integradora, donde ciencia, economía local y saber tradicional caminan juntas.

Tras la pausa, la jornada continuó con la presentación del mapa vivo del territorio, una propuesta de visualización de datos concebida como ejercicio de cartografía social y creación colectiva. Lejos de ser un resultado cerrado, este mapa se planteó como un proceso en construcción, alimentado por los propios participantes a lo largo del día.
Para ello, se realizó un paseo participativo por el entorno, durante el cual se invitó a las personas asistentes a observar, conversar y recoger elementos del paisaje que consideraran significativos. A lo largo del recorrido se fueron recopilando materiales muy diversos: fragmentos vegetales, pequeños objetos, fotografías instantáneas tomadas durante la jornada, palabras, recuerdos y gestos que hablan de la relación cotidiana con los Valles de Omaña y Luna.

De regreso al espacio de trabajo, todo ese material se fue incorporando de manera conjunta a un mapa mudo de gran formato, que comenzó a llenarse de capas de significado. En él se fueron integrando los espacios donde se han desarrollado las acciones del proyecto, junto a imágenes, frases y saberes tradicionales recogidos durante los Recetarios y otros elementos bioculturales surgidos a lo largo de estos tres años y medio.
El resultado fue un mapa vivo que no solo representa lugares, sino también aprendizajes, vínculos y memorias compartidas, y que funcionará como símbolo del legado del proyecto. Está previsto que este mapa se exponga en distintos puntos de interés de la RBVOyL, manteniendo vivo el proceso más allá de la jornada de cierre.

La jornada incluyó también una comida compartida, concebida como un momento distendido para seguir conversando y celebrando el camino recorrido. Durante este espacio se pudieron degustar algunos de los alimentos trabajados en los Recetarios del proyecto, en esta ocasión miel, hidromiel y queso, reforzando el vínculo entre paisaje, saber culinario y comunidad.

La tarde se completó con el trabajo final sobre el mapa y una sesión de cierre en la que se compartieron impresiones y reflexiones finales. Con este encuentro, el proyecto Somos Agua II se despidió dejando como resultado no solo datos, estudios y herramientas técnicas, sino también un relato colectivo del territorio, construido desde la participación, la escucha y el caminar compartido.




Somos Agua II cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.