Linum usitasissimum L.
Nombre vernáculo: lino
Descripción: planta herbácea que puede alcanzar 1 m de altura. Presenta hojas lineares y un tallo único que se ramifica en la parte superior, cercano a la inflorescencia. Los pétalos suelen ser blanquecinos, aunque en variedades cultivadas pueden tomar color azul oscuro, rosas, etc. Florece durante la primavera y el verano. La semilla es una cápsula en forma de huevo de color amarillento-pardo.
Hábitat: cultivado y, ocasionalmente, naturalizado en gran parte del mundo, en estos valles, especialmente en Omaña, ha sido un cultivo de gran importancia hasta la mitad del siglo XX, cuando la última linera del territorio omañés abandonó este textil. Aunque en la toponimia general también hace referencia a fincas cultivadas de varios géneros, existen numerosas referencias a las linares; lugares cercanos a los núcleos urbanos donde antiguamente se cultivaba este tesoro textil.

USOS ETNOBOTÁNICOS
Hasta hace no mucho tiempo, sus fibras eran la materia prima principal para la fabricación de prendas textiles, sin embargo, este cultivo ha sufrido un retroceso importante. El principal uso se debe al empleo de la parte aérea de la planta para producir el famoso textil. El lino, sufría un proceso de fabricación muy elaborado en el que colaboraban muchas personas y que se detalla en el apartado de observaciones. La semilla se ha utilizado para la fabricación de aceite de linaza y también con finalidad veterinaria, ya que tiene alto contenido en mucílagos, y mediante cocción, se aprovechaba para facilitar la digestión al ganado vacuno.

COMENTARIOS DE LOS INFORMANTES
PARA SABER MÁS
El lino, se sembraba en lugares con cierta humedad, cercanos a los pueblos, durante el mes de mayo, estas tierras se llaman linares, cuyo fitónimo es frecuente en estas comarcas. La recolección tenía lugar en septiembre o agosto, cuando las semillas estaban lo suficientemente maduras y la planta se arrancaba, dejándose secar en la tierra (atada en fejines) durante unos días. Una vez ocurría esto, se separaban las semillas del tallo de la planta con rastrillos y el lino en manojos se sumergía en el río durante unos 30 días. Después, se dejaba secar al sol unos días y se majaba una vez estuviera seco separando la parte más fina de la gruesa. El mejor material, el fino, se utilizaba para hacer sábanas y camisas, el material de fibra más gruesa (estopa) se usaba para elaborar tejidos más bastos como los literos. Luego, el lino se hilaba en la rueca, donde la hilandera iba mesando hebras del lino con su propia saliva y con ayuda de la fusa. Este hilo se llamaba mazorga, después se cocía con ceniza de roble para blanquear y se devanaba con la naspa en madejas y ovillos de hilo. Por último, el lino se tejía en el telar, un aparato de grandes dimensiones que hacías las labores de tejer y que antiguamente estaba presente en todas las casas.

