Betula celtiberica Rothm. & Vasc.
Nombre vernáculo: bidul, bedul, abedul
Descripción: de la familia de las betuláceas, este árbol puede alcanzar más de 20 m de altura que con frecuencia presenta un porte cónico-piramidal. El tronco blanco característico en etapas jóvenes ayuda a identificarlo con facilidad. Las hojas son romboidales y con el margen dentado.
Hábitat: ocupa zonas húmedas de bosques, turberas y cursos de agua, creciendo sobre suelos ácidos y pudiendo llegar a alcanzar el límite supraforestal (a unos 1800 m de altitud). Una singularidad es que, las masas forestales en Omaña Alta forman grandes extensiones de bosques, llamados aquí abedulares o bidulares, dominados principalmente por Betula celtiberica. Además, es una especie pionera que coloniza rápidamente lugares que han sufrido perturbaciones, ya sean naturales o antrópicas. Por otra parte, los habitantes son conscientes de su expansión y densificación en las últimas décadas.

USOS ETNOBOTÁNICOS
Se ha empleado como medicinal (recogida de la hoja como diurético y reumático), combustible (su madera para leñas principalmente), alimentación animal (las hojas en fresco como forraje para el ganado durante el invierno), artesanía e industria (su madera para la elaboración de los baleos, las madreñas, el entremisu) y construcción (para hacer el armazón del carro, llamado brazuelo). Los habitantes de Omaña Alta reconocen el valor medioambiental de los bidulares para el refugio de especies emblemáticas como el urogallo.

COMENTARIOS DE LOS INFORMANTES
PARA SABER MÁS
Con su madera, se hacían las madreñas en estos valles, salvo en Caldas de Luna, dónde la especie elegida era el haya (Fagus sylvatica). Las madreñas, fueron calzado insustituible hasta bien entrado el siglo XX, cuando llegaron las botas de goma. Es todo un arte, hay tantos tipos de madreñas como las que se quieran imaginar. Se compraban a finales del verano (de cara al invierno) en los diferentes mercados ambulantes, por ejemplo, en el de Riello. La mayoría eran traídas desde Asturias, donde el oficio de madreñero tenía una mayor importancia. Una curiosidad, es que, Amable, el herbolario de Villanueva de Omaña, gestionó hasta cinco toneladas de hojas de abedul por temporada.

