Quercus petraea L.
Nombre vernáculo: roble albar o albare, albarizo, albarón
Descripción: pudiendo superar los 20 m de altura, presenta una corteza de un color cenicienta en etapa joven y agrietada en la madurez. Hojas sin pilosidad y ligeramente lobuladas que brotan con anterioridad respecto de su congénere. Las bellotas son sentadas -sin apenas pedúnculo- y con escamas casi planas. Unos pocos habitantes son capaces de diferenciar este roble por el color de su madera y por la temprana salida de las hojas.
Hábitat: presenta poblaciones escasas, formando bosques singulares en Sabugo, Abelgas de Luna y algunos rincones del Valle Gordo. A diferencia del Quercus pyrenaica, es una especie del piso montano, alcanzando mayores cotas y pudiendo llegar a superar los 1600 m de altitud dentro del territorio.

USOS ETNOBOTÁNICOS
En Barrio de la Puente ha sido empleado para la construcción (sin una aplicación determinada). Además, allí sus hojas han sido utilizadas para la alimentación animal, como pienso de las cabras durante los fríos y nivosos inviernos que sacudían el Valle Gordo. A nivel medioambiental, en la localidad de Vegarienza, este árbol ha sido plantado en algunos rincones.

COMENTARIOS DE LOS INFORMANTES
PARA SABER MÁS
Dentro del apartado medioambiental, esta especie de roble ha sido considerada de gran valor ecológico debido a la prohibición en la corta de ejemplares de gran tamaño. Es curioso el hecho de esta prohibición comunal, la cual tenía como objetivo permitir que, en el caso de incendiarse una casa del pueblo, se podía optar a cortar estos ejemplares para reconstruir las vigas principales con esta madera de roble albarizo. En Mora de Luna, a este árbol le denominaban roble albare.

